¡No le digas gorda a mi Gorda!

¿Recuerdan al Conde Pátula? Dicho personaje tenía una nana que lo cuidaba y lo quería mucho. En algún capítulo, alguien llama despectivamente “gorda” a la nana, y el Conde la defiende: “¡No le digas gorda a MI gorda!” y luego voltea a ver a su nana y dice “¿Verdad, Gorda?”. Y así, para mi, “la gorda” es ese personaje maternal, que te ayuda y te cuida.

El Conde Pátula - CiberCuba

El Conde Pátula con su nana.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el TDAH? Ahh, pues resulta que uno de mis chorromil pasatiempos es la automatización doméstica: ya saben, eso que se prenda la luz cuando llegas a casa, o puedas decir “OK Google, enciende la tele” y automáticamente la tele se encienda. Como parte de mi pasatiempo, he construido mi “Gorda Virtual” que me ayuda a vivir un poco mejor con el TDAH. En este texto quiero compartirte 2 funciones que pueden ayudarte.

Ambas funciones las he creado utilizando una aplicación llamada MacroDroid1 que se ejecuta en mi teléfono con sistema operativo Android.

Pantalla inicial de Macrodroid.

Les comparto entonces 2 de las automatizaciones que he realizado para mi Gorda Virtual:

1.- Voz en Google Calendar. Estoy seguro que muchas personas por aquí usan Google Calendar para llevar su agenda o citas. Me permite apuntar mis citas y compromisos en la web y sincronizarlo con el teléfono. Aquí lo más interesante, es que Google Calendar te puede mandar avisos con cierta anticipación (pueden ser minutos, horas, días, etc.), y dichos avisos pueden ser “Notificaciones” (se abre una ventanita en tu teléfono y hace algún sonido para avisarte), o correos electrónicos. Y claro, puedes programar todas las notificaciones que quieras.

Mi problema con las notificaciones, es que únicamente hacen un sonido. Sin sacar el teléfono del bolsillo (o del bolso, o donde lo traigas), no puedes saber de qué se trata: ¿Te llegó un correo? ¿Te llegó un mensaje del whatsapp? ¿Es el calendario? ¿Qué evento?

Aquí viene entonces el truco: conectar Macrodroid al calendario, para que cuando llegue una Notificación, en lugar de hacer un ruidito genérico, ¡te lea la hora y asunto de tu cita! Entonces, si programas en tu calendario que la actividad te mande una Notificación, digamos, 30 minutos antes, el Macrodroid recibe la notificación, y en lugar de escuchar un “bip”, mi Gorda me dice: “Cita con el doctor, 9:30 a 10:30 AM”. Así, sin tener que sacar el teléfono y leer la pantalla, ya sé de qué se trata (una cita con el doctor) y a qué hora es. Y claro, quienes vivimos con TDAH, podemos pedir que la Gorda nos recuerde la cita 1 hora antes, 30 minutos antes, y 15 minutos antes…

¡Listo! Ya con esto, cada vez que el calendario mande una notificación, escucharás el texto de la misma y la hora programada: “Cita con el doctor, 14:30 a 15:30”

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2.- Cucú con voz/hora: En la casa familiar (donde yo crecí y viví mis primeros veintitantos años de vida), había un reloj “cucú” original, de aquellos tiempos cuando eran dispositivos mecánicos, operados por mecanismos REALES de relojería y activados por unas pesas, que había que “levantar” (darle cuerda) diariamente. Cada hora, el cucú “cantaba”: una combinación mecánica, donde salía el pajarito por la puerta, se movía, y -utilizando 2 fuelles internos, silbatos y una campana- sonaba un número de veces equivalente a la hora. Es decir, si eran las 5 (da igual si de la mañana o de la noche), hacía el sonido de “campanada y cucú” 5 veces. Si eran las 12, pues sonaba 12 veces. También cada media hora daba una “campanada”.

🔴VENDIDO 🔴 Reloj Cucu alemán de la Selva Negra. Tallado completamente a  mano. Suena en las horas y en las medias, con el gong y el pajarito  saliendo a cantar. Completamente mecánico,

Parecido a este era el cucú de la casa familiar.

Como niño, esto me ayudaba a mantener mi cerebro “sincronizado” con el mundo. Estar en contacto con el transcurrir del tiempo. (Algunas personas con TDAH perdemos la noción del tiempo, y cuando reaccionamos, ya se nos pasó la hora de comer, o de irnos a dormir, etc.). Sin embargo, el cucú mecánico tenía 3 problemas:

a) Sólo funcionaba en casa (no era portátil).

b) Aunque podías, con una palanca, cerrar la puertita superior (lo cual bloqueaba el mecanismo del sonido) para callarlo durante la noche, normalmente nos olvidábamos de hacerlo, por lo que durante la noche escuchabas cada media hora al “cucú” sonando, lo cual podía afectar tu sueño.

c) Cuando “cantaba”, tenías que estar al pendiente del momento en que empezaba, para contar las “campanadas” y ubicar qué hora era. Y claro, a veces dudabas: “¿Fueron 5 o 6?”

Así que, recordando lo útil que era tener el cucú en casa, construí (a través de automatizaciones con el mencionado macrodroid), un “cucú” que me mantiene sincronizado con el mundo (recordándome la hora cada 60 minutos), pero sin los anteriores problemas. Es decir, mi cucú es portátil (va conmigo dentro de mi teléfono Android), lo tengo activado para que sólo funcione de las 8:00 a las 20:00 Hrs de Lunes a Viernes (aunque se puede configurar con otros horarios), para que me deje descansar y dormir en la noche y fines de semana. Además NO tengo que contar, pues sólo suena UNA vez (un sonido grabado de un cucú muy similar al de mi infancia, por aquello del conductismo) y luego mi Gorda me dice la hora (utilizando tecnología TTS-Text To Speech): “Son las 11 en punto”. Y como prefiero usar horario de 24 horas, por la tarde suena el “cucú” virtual, y luego mi Gorda me dice -por ejemplo- “Son las 16 en punto”.

En esta forma, tengo todas las ventajas de un reloj cucú, sin sus desventajas (y supongo que el condicionamiento infantil de escuchar cada hora el cucú también ayuda).

¡Gracias Gorda!

Fer.

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