De fútbol y algo más

Debo confesar que no siempre fui futbolero. En mi casa (y con mi casa me refiero a la casa familiar donde crecí con mi papá, mi mamá y mi hermana y donde viví mis primeros veintitantos años de vida) no se veía fútbol. Eso no quita que mis papás fueran a la inauguración del Mundial de Fútbol de 1970 (y también a la de los Juegos Olímpicos de 1968), pero fue más por “estar ahí” que por el gusto por dicho deporte. Así que en la familia no venía incluido el gusto por el fucho.

Por otro lado, siempre fui algo torpe en mi coordinación motriz, por lo que mi habilidad para patear una pelota y dirigirla en la dirección deseada era prácticamente nula. Eso, por supuesto, provocaba burlas de mis compañeros en la primaria y en el bachillerato, donde nos obligaban a jugar ciertos deportes en la clase de educación física (parte del año escolar era fútbol, otra parte era basket y la otra parte era voleibol, además de la clásica calistenia y “marchar” al estilo militar: “flanco derecho”, “alto…¡YA!”, “Media vuelta por tiempos” etc.) Así que ahí tampoco me llamó la atención el balompié e incluso me generó algo de rechazo.

La primera vez que fui a un estadio de fútbol (el inmenso Estadio Azteca) fue en 1983, pero NO fuí a ver un partido, sino al examen de admisión de la UNAM (la Universidad Nacional Autónoma de México). En aquellos tiempos, había TANTAS personas deseando ingresar a la que era (y bajo algunos parámetros, sigue siendo) la mejor universidad de América Latina, que se requería un estadio para darle espacio a quienes querían ingresar. Fue la primera vez que yo entraba a un estadio, y debo confesar que me sorprendió el tamaño del recinto. (y por si se lo preguntan, si aprobé el examen)

Cuando el examen de ingreso a la UNAM se aplicaba en el Estadio Azteca -  México Desconocido

Estudiantes presentando el examen de admisión a la UNAM en el Estadio Azteca, en los años 80.

En 1986, cuando se volvió a jugar el Mundial en México, mi hermana (que estará leyendo esto) organizó con sus amigos y amigas del bachillerato ir al “Ángel” (el Ángel de la Independencia, en la Ciudad de México, donde suele irse a festejar los éxitos de la Selección Nacional) un día que la selección ganó. Yo tenía cero interés, pero siendo ella menor, era necesario que su hermano mayor la acompañara y que manejara… y pues me tocó por primera vez ir a “festejar al Ángel” un triunfo de la Selección Nacional. Así que ahí vamos, en la camioneta Wagoneer de mi papá, yo manejando, mientras ella y sus amig@s gritaban por las ventanillas, tocaban cornetas y echaban “relajo”.

El Ángel de la Independencia - Blog Hotel Geneve

El llamado “Ángel de la Independencia”, de la Ciudad de México, donde se acostumbra festejar los triunfos de la Selección Nacional de Fútbol.

Fue muchos años después, por ahí del año 2000, que tuve una pareja (pareja hombre, pues como ya habrán leído, soy bisexual) que era MUY aficionado al fútbol, principalmente al equipo de los Pumas UNAM (el equipo de fútbol de la Universidad Nacional Autónoma de México). Como yo “estudié” (eso será otra historia) en dicha universidad, me dio gusto que mi chico de ese tiempo fuera aficionado al equipo de MI universidad. Así que fue con él con el que inició mi verdadero gusto por el deporte de las patadas. Vivíamos en la Ciudad de México (entonces el “D.F.”), por lo que fuimos a ver jugar a los Pumas en el estadio de CU (Ciudad Universitaria), así como en el Azteca, en la “bombonera” de Toluca, el “Estadio Azul” y probablemente alguno más que no recuerde (¿Querétaro? ¿Pachuca?). Poco a poco fui entendiendo la dinámica de este deporte, la estrategia, las reglas. Supe lo que era un “saque de banda” y un “corner” o “tiro de esquina”. Entendí que el fútbol era mucho más que “patear la pelota y meterla en una portería”.

También aprendí que ese “odio” al fútbol que se vivía en parte de mi grupo social, era -en cierta forma- una pose clasista. “Yo los domingos voy a la Sinfónica, el fútbol es para nacos”. “Yo prefiero leer un buen libro, que ir a un partido de soccer”. Como si fueran cosas opuestas o mutuamente exclusivas. Si, puedes leer libros, ir a la sinfónica (y hasta a la ópera en Bellas Artes, si quieres), y aún así, en otros momentos, disfrutar un buen partido del mencionado deporte. Con el perdón de Jorge Luis, aprendí que el fútbol NO es un deporte estúpido.

Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges y su conocido odio al fútbol.

Claro, no es que me haya convertido en un “fan” de dicho deporte. No me la paso viendo partidos, y tiene décadas que no voy a un estadio, pero en verdad disfruto mucho ver jugar a los Pumas, y claro, a la Selección Nacional.

Y hasta ahí llega mi afición.

Sé que se juega mucho mejor fútbol en la Liga Premier (de Inglaterra), en la Eredivisie (de los Paises Bajos), en la Bundesliga alemana y hasta en “La Liga” de España. Sin embargo, no tengo ninguna relación afectiva con dichas ligas. Quizá un Manchester United vs Liverpool, o un Real Madrid vs Barcelona, o un Inter de Milán vs Juventus sean MUCHO mejores partidos que un Pumas vs Pachuca… sin embargo, no conozco a nadie de esas ciudades. No he vivido ahí. No hay nada que me conecte emocional o sentimentalmente a ellos.

Quizá la Liga MX no sea una gran liga. Quizá no tengamos grandes jugadores. Sin embargo, si juegan, por ejemplo, un Pachuca vs Puebla, puedo emocionarme porque conozco Pachuca y Puebla, porque conozco gente de dichas ciudades. O si juegan América vs Guadalajara, puedo disfrutarlo porque conozco Guadalajara y la Ciudad de México, tengo amigos “Chivas” (aficionados al equipo de Guadalajara), entiendo la rivalidad del “Clásico”, y todo eso que hay alrededor. (¡Y que chingue a su madre el América! dirían por ahí)

En cambio, el Barça vs Real Madrid podrá ser un gran partido, pero personalmente no me mueve nada. Puedo verlo un rato y disfrutarlo, pero jamás me emocionará como ver a mis Pumas.

Pumas buscará conseguir titulo de Liga MX con plantilla internacional

Equipo de fútbol PUMAS de la Universidad Nacional Autónoma de México

Así que, en resumen: Hoy disfruto el fútbol, principalmente cuando juegan mis Pumas o la Selección Nacional de México. Puedo también disftutar algunos partidos de ligas extranjeras y claro, algunos partidos del Mundial que se está jugando ahora. Pero tampoco me considero “fan”, sólo es una actividad que aprendí a disfrutar sin culpas.

¡Gracias por leerme!

Fer.

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