Pareciera que el mundo actual le tiene miedo al silencio. Y no, no es algo nuevo, pero me creo que -quizá gracias a los avances tecnológicos- hoy es mucho más notorio que en el pasado.
Vayas a donde vayas, siempre “tiene” que haber música… y cuando no la hay formalmente (en el sonido ambiental del supermercado, del restaurante, del centro comercial, etc.) entonces las personas llevan la suya: a veces en privado (con sus respetuosos audífonos), pero muchas veces públicamente. Vayas a la playa, a la alberca, al “día de campo”, o incluso caminando por la calle, cada vez es más común ver (¡y escuchar!) a personas con su “bocina bluetooth”.

E incluso, en hoteles que tienen sonido ambiental en las áreas de albercas, playa y demás, muchas personas llevan aparte su audio personal con un volúmen suficiente para opacar el sonido ambiental del lugar, aún estando prohibido por el reglamento del hotel.
Eso provoca que estando en la alberca o en la playa, tengas que estar escuchando diversas fuentes de audio simultáneamente, en un terrible galimatías musical que a algunas personas (como yo) nos altera bastante: Alguien por acá escuchando cumbias. Otro grupo escuchando pop/rock 80’ero. Otras personas escuchando corridos tumbados o corridos bélicos, mientras otras escuchan a Juanga y diversas canciones rancheras.
Y no, por supuesto que NO critico su gusto musical, pero escuchar 4, 5 o más dispositivos tocando música distinta al mismo tiempo, en verdad me parece MUY incómodo y confuso.
Ahora bien, dejando aparte la neurodiversidad (a quienes vivimos con TDAH, así como a las personas con autismo, nos es MUY molesto estar oyendo 5 (¡o más!) canciones al mismo tiempo), regreso al cuestionamiento original: ¿por qué las personas no pueden estar en silencio? ¿Por qué no escuchar el sonido del mar o de las aves? Y si estás en el bosque, ¿por qué no escuchar el viento entre las ramas de los árboles, el sonido del arroyo cercano y los pájaros diversos? Y si es de noche, ¿por qué no escuchar las ranas y los grillos y demás fauna nocturna?
Y si estás con amig@s o familia, ¿por qué no simplemente conversar sin tener que gritar, porque la música tan fuerte no te permite escucharl@s? ¿O por qué no disfrutar las risas y gritos de las niñeces jugando?
¿Por qué ese miedo al silencio? ¿Te asusta escuchar tus propios pensamientos? ¿Te asusta escuchar las conversaciones con tus personas cercanas y prefieres tener “ruido de fondo” para evitar platicar?


